Según los
griegos, existen seis tipos del amor; eros, pasión y deseo sexual; philia,
amistad profunda; ludus, el amor juguetón; agape, el amor abnegado, dado a
todos; pragma, el amor maduro y representativo de la balanza de dar y recibir;
el último philautia, el amor propio. Hay que tener una balanza de estos seis
tipos para llegar al cenit de la felicidad, pero el factor más pasado por alto
tiene que ver con la línea entre el amor verdadero, y el amor forzado. Cuando
digo amor forzado, no solamente hablo de acciones físicas, sino el amor que
resulta de sentimientos de necesidad y dependencia. Es este tema que trata
Ángeles Mastretta en su libro Arráncame
la vida, cuando la protagonista Catalina conoce al general Andrés Ascencio,
un hombre con unos 15 años más que ella, quien aprovecha de la inocencia y
juventud de Catalina, y por métodos machistas, básicamente toma la mayor parte
de su vida en un matrimonio del infierno. Por el curso del libro, Catalina
lucha para encontrar su propia identidad y escaparse de las ferrias garras de
Andrés.
Puesta
en la ciudad de Puebla en México durante una etapa posterior de la revolución
Mexicana, la novela empieza en las primeras paginas con la sucesión rápida del
amor entre Catalina y Andrés. Durante el primer capítulo ya vemos el primer
ejemplo de la dominancia que define el personaje Andrés, primero con el primer
encuentro sexual entre los dos, y después, durante su boda. Un encuentro
anticlimático, Andrés toma la virginidad de Catalina en un proceso parecido de
una violación, e inmediatamente después se quedó dormido. Catalina, tan
despierta, recuerda, “por las piernas me corría un líquido, lo toqué. No era
mío, él me lo había echado” (Mastretta 13). Literalmente y en sentido figurado,
Andrés había conquistado a Catalina, y había dejado su “machismo” como
representación de su derecho sobre Catalina. En la boda pasó algo similar
cuando, en contra de los sueños de Catalina de tener una boda elegante, Andrés
le lleva a un matrimonio civil. Durante la fiesta después, la que fue más como
juicio antes del cárcel, el padre de Catalina desafía las ordenes de Andrés,
con lo que respondió Andrés primero a Catalina, “Ni creas que vas a tener
siempre todo lo que quieras. La vida con un militar no es fácil…” y después a
su padre “acuérdese que ella ya no es su niña y que en esta mesa mando yo”
(Mastretta 21). No fue en broma, porque después de la boda, Andrés tomó a
Catalina a vivir con él, dónde su vida cambiaría para siempre.
En
los años siguientes, la vida de Catalina es una de monotonía. Su papel se ha
convertido en ser madre, y todo que hace tiene que ver con el esfero doméstico.
Por mucho tiempo ella había sido ciega a su dependencia con Andrés y temor de
irse, que había aceptado su vida. Es aquí donde vemos su transición en una mujer
independiente, que nos lleva por el resto del libro, pero es aquí donde veo
muchas semejanzas con lo que hemos aprendido sobre el movimiento chicano en
clase este semestre. Las mentiras y promesas huecas de Andrés, tienen mucho que
ver con la manera en lo que los Estados Unidos esencialmente habían conquistado
los mexicanos en los EEUU con métodos de fuerza y temor.
Cuando
los EEUU tomaron la mitad del territorio de México en 1848 con el tratado de
Guadalupe Hidalgo, fue muy similar a una conquista, la que viviría hasta hoy en
día según muchos escritores e históricos. En capítulo 10 de The Latino/a Condition, Rodolfo Acuña
trata a la situación de los chicanos en los EEUU. El hecho de que invadieron el
territorio de México y lo tomaron con fuerza militar, lo que es muy parecido a
la manera en lo que Andrés tomó control de Catalina, y después les trataron a
los Mexicanos como criminales y ciudadanos de segunda clase, como vemos en la
situación de las escuelas secundarias de Los Ángeles en los años sesenta. Según
el artículo “…Chicano power movement” de Los Ángeles Times, escuelas
secundarias tuvieron unas de las peores tasas de abandonar escuela en los
Estados Unidos, números de 39% en Lincoln High School hasta 57% en Garfield
High School (Sahagun). Entre la intención del gobierno estadounidense de
acallar la situación con ilusión y promesas huecas, los estudiantes en Los
Ángeles salieron de sus clases en protesta, con esperanza de mejores
condiciones académicas. En Arráncame la
vida, Catalina es una víctima de ilusión, cuando viene a aceptar su vida
con Andrés según las promesas de una vida como gobernadora, lo que se anima a
ella. En pagina 58 del libro Catalina ve las mentiras de Andrés cuando dice, “De
ahí para adelante no le creí un solo discurso”. Como los chicanos en las huelgas, Catalina vio la verdad, de
que el opresor va a hacer todo para mantener su estatus de poder, pero la
posibilidad de cambio, sólo existe con las acciones del oprimido. Así viene su
búsqueda para la independencia, mucho como la de los chicanos para igualdad.
La
conquista de grupos en una manera o otra es algo que existe en casi todas las
sociedades del mundo. Según Juan F.
Perea en The Latino/a Condition hay
tres aspectos que pueden ser generalizados de una conquista. Primero, la
minimización de poder político de un grupo o el acallamiento entero de su voz
política, la explotación de la labor del grupo, lo que ayuda la economía,
mientras limita aun más su papel político y por último, limitar el uso de
lenguajes extranjeros. Es esta gran idea de la limitación del poder que usa
Andrés para mantener su control sobre Catalina en Arráncame la vida y es la idea que usa los Estados Unidos para
intentar a acallar la sociedad chicano. En un libro de citas del filósofo
español Miguel de Unamuno que siempre llevo a mano, encontré un extracto que
dice “no fue el tirano el que hizo al esclavo, sino a la inversa”. Los métodos
en los que Catalina usó para romper las cadenas de Andrés, y que los chicanos
usaron en la lucha por sus derechos muestran esta idea de que a pesar de su
situación, podemos hacer nuestro propio camino, aunque puede ser dificil.
Recomendaría este libro para todos, en particular estudiantes del idioma
español. No son tan complejas las ideas, y es una historia llena de emoción. Y
les prometo, el fin satisface sus deseos principales durante el curso del
libro.
Bibliografía
- · Delgado, Richard, and Jean Stefancic. The Latino/a Condition: a Critical Reader. New York University Press, 2011.
- · Mastretta, Ángeles. Arráncame La Vida. Vintage Español, 1997.
- · Sahagun, Louis. “East L.A., 1968: 'Walkout!' The Day High School Students Helped Ignite the Chicano Power Movement.” Los Angeles Times, Los Angeles Times, 1 Mar. 2018, www.latimes.com/nation/la-na-1968-east-la-walkouts-20180301-htmlstory.html.
